lunes, enero 25, 2010

Sonora


Te vi recostada sobre mi cama

y recordé aquellos buenos tiempos

cuando alegre sonabas.


Hoy me ofreces tu brazo

de incansable seducción,

aunque te notas triste,

con falta de emosión.


Creo que ha sido mi culpa

pues tu cadera olvidé tocarar,

dejamos de crear mundos,

preferí mi cuerpo lastimar.


No me olvides, recuerda mis caricias

recoge los sonidos de su escondite;

vibra con mis manos

y espera el sonido de mi voz


pues pronto volveremos

a este mundo cautivar

con amor, éxtasis,

hagámoslo con amor.


Y recopilemos

de nuevo

los aplausos de los presentes...

miércoles, enero 13, 2010

Eliana


Desde la punta de una colina Gustavo se acercó a la luna, la acarició con la yema de sus dedos, la besó delicadamente, se fundieron por un instante en un eterno horizonte rozado.
Una estrella fugaz se deslizó por la bóveda ya sombría.